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El «Alumbrao» de la Feria de Sevilla

Portada de la Feria de Sevilla tras el "Alumbrao" - ViajandoporSevilla.com

El Alumbrao es, posiblemente, el momento más esperado de toda la semana de la Feria de Sevilla. Es el interruptor que enciende la vida de la ciudad durante siete días. Si la Feria es un teatro, el Alumbrao es cuando se sube el telón.

Aquí tienes los detalles que lo hacen especial:

1. El momento exacto

Ocurre siempre a las 00:00 del martes de Feria (la noche del lunes al martes). Miles de personas se agolpan frente a la Portada, mirando el reloj como si fuera Nochevieja. El Alcalde de la ciudad, a veces acompañado por algún ciudadano o personalidad relevante de la ciudad, pulsa un botón y… ¡zas!, se hace la magia, y la ciudad vibra en emoción y comienza la gran fiesta de Sevilla.

2. El efecto dominó

Lo que mucha gente no sabe es que la Feria no se enciende toda de golpe. Hay un orden:

  • Primero se ilumina la Portada, que es el corazón del evento.
  • Segundos después, las luces empiezan a correr por las calles del Real (las guirnaldas de bombillas blancas y farolillos) de forma progresiva.Es un espectáculo visual increíble ver cómo la oscuridad de Los Remedios se transforma en una ciudad de luz en cuestión de segundos.

3. La ingeniería tras las bombillas

No estamos hablando de cuatro luces de Navidad. Las cifras son mareantes:

  • Se encienden unas 25.000 bombillas solo en la Portada.
  • En todo el Real (las calles y el recinto), hay más de 200.000 bombillas.
  • Desde hace unos años, casi todas son tipo LED para ahorrar energía y no «freír» a los que pasan por debajo, aunque se mantiene ese tono cálido tan característico.

4. El «Cenit» gastronómico: El Pescaíto

Antes del Alumbrao, el lunes por la noche, se celebra en todas las casetas la Cena del Pescaíto. Es una cena de gala para los socios (la única noche donde los hombres suelen ir obligatoriamente con chaqueta y corbata).

  • Se sirve una fritura de pescado variada: boquerones, chopitos, adobo, calamares…
  • La tradición dice que nadie puede bailar ni estar de fiesta «oficial» hasta que no se enciendan las luces a medianoche. Es el banquete previo a la batalla.

5. La Portada: Un «cadáver» con fecha de caducidad

Cada año la Portada es diferente y se diseña mediante un concurso público. Suele medir unos 40 o 50 metros de altura.

  • Lo curioso es su construcción: es una estructura metálica cubierta de madera y pintura que se empieza a levantar meses antes.
  • Al terminar la Feria, se desmonta por completo. Es una obra de arte efímera que cuesta cientos de miles de euros y que solo vive una semana.

6. Una anécdota de «sevillanía»:

Hay una superstición (o más bien un pique) entre los feriantes: si el Alumbrao falla o una sección de la Portada no se enciende a la primera, se dice que será una «feria de mala suerte» o de mucha lluvia. Por suerte, los electricistas de Sevilla son casi magos y rara vez fallan.

¿Te imaginas estar allí con miles de personas y que, de repente, se haga la luz y empiece a sonar el himno o las primeras sevillanas? Es un subidón de adrenalina puro.

7. Orígenes históricos:

El Alumbrao tiene un origen que mezcla la necesidad técnica, la curiosidad científica y, finalmente, el espectáculo. Aunque hoy nos parece un evento mágico, en realidad fue el resultado de décadas de experimentos para que la fiesta no terminara cuando se ponía el sol.

Aquí tienes la evolución de cómo se «hizo la luz» en la Feria:

7.1. El experimento del fraile de Lepe (1850)

Apenas tres años después de la fundación de la Feria, un clérigo y catedrático llamado Oria y Castañeda (que era de Lepe, Huelva) realizó el primer experimento lumínico. En una época en la que Edison aún no había patentado su bombilla, este hombre, que era un apasionado de la física, logró encender un foco eléctrico primitivo para iluminar el recinto. No fue un «Alumbrao» como el de hoy, pero fue la semilla de la idea.

7.2. Del aceite al gas (1866 – 1885)

Durante los primeros años, la Feria se iluminaba con candiles de aceite y petróleo, que daban una luz tenue y amarillenta.

  • En 1866, se dio el salto al gas, lo que permitió colocar arcos de luces más brillantes.
  • En 1885, se instalaron 34 arcos con globos de cristal que causaron sensación entre los sevillanos.

7.3. La llegada de la electricidad y el «farolillo» (1874 – 1883)

  • En 1874, se probó la primera bombilla eléctrica en el Real. Fue solo una, pero marcó el futuro.
  • En 1877, ocurrió algo clave: por primera vez se cubrieron las luces con farolillos de papel (llamados entonces «venecianos»). Se hizo para recibir a la reina Isabel II, y gustó tanto que se quedó para siempre.
  • Finalmente, en 1883, se instaló el primer tendido eléctrico completo en todo el recinto.

7.4. La Pasarela: El origen de la Portada (1896)

Antes de las portadas monumentales que conocemos, existía una estructura fija llamada La Pasarela (un puente de hierro peatonal). En 1896, se iluminó con casi 800 luces de gas y un arco eléctrico en su cúpula. Fue tal el éxito que, cuando la demolieron en 1920, el Ayuntamiento decidió que cada año había que construir una «puerta» provisional y llenarla de bombillas. Así nació la tradición de la Portada.

7.5. La «Prueba del Alumbrao» moderna

Lo que hoy conocemos como el acto oficial del Alumbrao se consolidó con el traslado de la Feria a Los Remedios en 1973. Se convirtió en el protocolo que es hoy: el alcalde pulsa el botón a medianoche y las bombillas se encienden por tramos.

Un dato curioso: ¿Por qué bombillas y no focos modernos?

Aunque se han pasado al LED, el Ayuntamiento de Sevilla mantiene la estética de la bombilla vista y el filamento cálido. Se hace para mantener esa atmósfera de «feria antigua» y para que el reflejo en el albero siga teniendo ese tono dorado tan especial.

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