Las casetas son la unidad básica de la Feria, su corazón latente. Pero lo que mucha gente de fuera no sabe es que la caseta no es solo un bar o una carpa; es, durante una semana, la extensión del salón de la casa de los sevillanos.
Debes saber que entrar en una caseta en Sevilla es muy complicado salvo que tengas contactos que te provean de alguna invitación. A continuación te explicamos los detalles que definen este microcosmos:
1. ¿Públicas o Privadas? (La gran diferencia)
Este es el tema que más sorprende a los visitantes:
- Privadas: Son la inmensa mayoría (más de 1,000). Pertenecen a familias, grupos de amigos, peñas o empresas. Para entrar necesitas conocer a un socio o ser invitado. Son espacios muy íntimos donde se comparten gastos y se convive «en familia».
- Públicas: Hay un número limitado (unas 15-20) que son de acceso libre. Suelen ser las de los Distritos (como Macarena, Triana o Casco Antiguo), sindicatos o partidos políticos. Si miras el mapa que puedes descargar, verás que están distribuidas estratégicamente para que nadie se quede sin un sitio donde bailar.
2. La arquitectura efímera
La caseta tiene una estructura muy específica de tubos metálicos y lonas, pero su alma es de madera:
- La Pañoleta: Es el adorno triangular que corona la fachada. Suele tener el nombre de la caseta, el número y algún dibujo típico. Es la «matrícula» de la caseta.
- La Barandilla: Una pequeña valla de madera pintada que separa la zona de la acera del interior. Es el sitio ideal para ver pasar los caballos mientras te tomas una manzanilla.
- El interior: Se divide normalmente en dos zonas: la delantera (donde se baila y se ve la calle) y la trasera (separada por una cortina, donde suele estar el bar, la cocina y las mesas para comer más tranquilos).
3. La decoración: Un concurso de elegancia
Cada año, el Ayuntamiento otorga premios a las casetas mejor decoradas.
- Se utilizan encajes, espejos dorados, cuadros costumbristas, mantones de Manila colgados de las paredes y, por supuesto, flores frescas.
- El suelo suele ser de madera para poder taconear las sevillanas, aunque debajo siempre esté el albero.
- La iluminación se hace con bombillas de bajo consumo pero cubiertas por farolillos de papel que dan esa luz naranja tan característica.
4. El «Catering» y los socios
Mantener una caseta es caro. Los socios pagan una cuota anual para cubrir el montaje, el suelo y la vigilancia. La mayoría de las casetas contratan a un catering o «casetero» que se encarga de la cocina y el servicio de camareros, asegurando que el jamón esté bien cortado y el rebujito siempre frío.
5. Las casetas «con solera»
Hay casetas que tienen décadas de historia. Algunas de las más famosas o curiosas son:
- Er 77: Una de las más antiguas y conocidas.
- La de la prensa: Donde se suelen reunir periodistas y políticos.
- Las de los Distritos: Que son enormes y permiten ver cómo se divierte el sevillano «de a pie» sin necesidad de invitación.
Un consejo de supervivencia: Si no tienes invitación para una privada, las casetas de los distritos son tu mejor opción. Tienen precios populares, mucho espacio y el mismo ambiente festivo.
Te ofrecemos un vídeo en el que puedes visualizar el ambiente que se vive en el interior de las casetas de la Feria de Sevilla:
