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La «Calle del Infierno» en la Feria de Abril

Calle del Infierno de la Feria de Abril - ViajandoporSevilla.com

La Calle del Infierno es el contrapunto necesario al clasicismo del Real. Mientras que en las calles de las casetas impera el orden, el albero y las sevillanas, aquí reina el caos, el ruido, las luces de neón y el olor a algodón de azúcar.

Es el lugar en el que la adrenalina y los nervios se ponen a flor de piel, y donde no puedes mantener una conversación, donde la única conversación posible es la de los gritos desde las atracciones.

Aquí tienes su historia y cómo se vive hoy en día:

El Origen: ¿Por qué ese nombre tan «diabólico»?

El nombre no es oficial, pero es el que todo el mundo usa desde hace décadas. Su origen es puramente sensorial:

  • El ruido ensordecedor: Antiguamente, cada atracción (o «cacharrito») ponía su propia música a todo volumen, creando una cacofonía insoportable. Sumado a los gritos de los feriantes por los megáfonos y las sirenas de las tómbolas, los sevillanos empezaron a decir que aquello era «un infierno».
  • El calor: Al ser una zona asfaltada y con tantas máquinas funcionando, la temperatura allí siempre parece ser un par de grados más alta que en el resto de la Feria.
  • Ubicación histórica: Cuando la Feria estaba en el Prado de San Sebastián, los «cacharritos» se ponían en una zona algo apartada. Con el traslado a Los Remedios en 1973, se le asignó un espacio propio de unos 125.000 metros cuadrados, convirtiéndose en el parque de atracciones provisional más grande de España.

La Actualidad: Un motor económico y tecnológico

Hoy en día, la Calle del Infierno es una ciudad dentro de otra ciudad, con una logística impresionante:

  1. Cifras mareantes: Cuenta con más de 400 actividades diferentes, entre atracciones para niños, para adultos, tómbolas, circos y puestos de comida.
  2. La Noria: Es el símbolo visual. La noria de la Feria de Sevilla suele ser una de las más altas de Europa de carácter itinerante, ofreciendo unas vistas espectaculares de toda la ciudad y el río.
  3. Hilos musicales unificados: Para combatir ese «infierno» sonoro del pasado, desde hace unos años se ha intentado unificar la música en ciertos tramos o, al menos, limitar los decibelios para que no sea una tortura caminar por allí.
  4. Horas sin ruido: En un gesto de inclusión muy aplaudido, la Feria dedica ahora varias tardes (normalmente lunes, martes y jueves) con horas de silencio (sin música ni sirenas) para que las personas con trastornos del espectro autista (TEA) puedan disfrutar de las atracciones sin sufrir por el ruido.

Lo que no ha cambiado (Los clásicos)

A pesar de las modernas montañas rusas, hay elementos que son «patrimonio» de esta zona:

  • El Circo: Siempre hay una gran carpa instalada que es el refugio favorito de las familias por las tardes.
  • Las Tómbolas: Como la famosa del «Cochinito» o la de la Cruz Roja, con sus locutores de voz cazallera que son auténticos artistas del marketing popular.
  • Los Puestos de Comida: Es el reino de los gofres, las manzanas de caramelo, el algodón de azúcar y, por supuesto, las churrerías y buñolerías para el final de la jornada.

¿Dónde está exactamente?

Está separada físicamente del resto de las casetas por una hilera de puestos de servicios, precisamente para que el estruendo no interfiera con el ambiente de las sevillanas.

Es el lugar donde los trajes de flamenca se mezclan con las zapatillas de deporte y donde los padres «negocian» con sus hijos cuántas fichas quedan antes de volver a casa.

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