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Las sevillanas, parte esencial de la Feria de Abril.

Baile sevillanas - Feria de Abril - ViajandoporSevilla.com

Las sevillanas son un fenómeno fascinante porque, aunque técnicamente pertenecen al universo del flamenco, han logrado algo que pocos palos consiguen: ser una música popular y participativa. Es el único estilo flamenco que baila todo el mundo, desde el niño de tres años hasta el abuelo.

Aquí tienes las claves para entenderlas más allá del baile:

1. Su estructura: «Matemática folclórica»

Las sevillanas son extremadamente rígidas en su forma, lo que permite que dos desconocidos puedan bailarlas juntos sin haber ensayado nunca.

  • La composición: Siempre se agrupan en tandas de cuatro coplas. Cada copla corresponde a una parte del baile.
  • Las partes: Cada una de las cuatro sevillanas tiene tres partes o «tercios».
  • El final: Todas terminan con un desplante o «parada» al unísono, donde la música y el baile se cortan en seco. ¡Es el momento en el que el bailaor se queda mirando fijamente a su pareja!

2. El ritmo: El 3×4

Musicalmente, se escriben en un compás de 3×4. Tienen un ritmo muy marcado por la guitarra, las palmas y, por supuesto, las castañuelas (o palillos), que le dan ese sonido metálico y festivo tan característico.

3. El contenido: ¿De qué hablan?

A diferencia de otros palos del flamenco que pueden ser muy trágicos (como la seguiriya o el martinete), las sevillanas suelen ser narrativas y alegres:

  • Temas clásicos: El amor, la propia Sevilla, la Virgen del Rocío, la Semana Santa o anécdotas de la propia Feria.
  • Sevillanas «bíblicas»: Antiguamente se cantaban historias de la Biblia.
  • Sevillanas de «corral»: Eran las que se cantaban en los patios de vecinos, con letras más picarescas o de crítica social.

4. La evolución: De lo popular a las «estrellas»

Aunque nacieron en los patios y en la calle, en los años 70 y 80 vivieron una época dorada de ventas discográficas con grupos míticos que las hicieron famosas en todo el mundo:

  • Los Romeros de la Puebla: Los «reyes». Tienen el récord de haber mantenido el mismo grupo durante más de 50 años.
  • Amigos de Gines: Famosos por sus letras sobre el Rocío.
  • Los del Río: Antes de la «Macarena», ya eran leyendas de las sevillanas.
  • María del Monte: Su éxito «Cántame» en los 80 hizo que las sevillanas sonaran en todas las radiofórmulas del país.

5. ¿Sevillanas o Flamenco?

Aquí hay un debate eterno. Los puristas del flamenco a veces las consideran un género «menor» o puramente folclórico. Sin embargo, existen las sevillanas flamencas, que son mucho más lentas, cadenciosas y difíciles de cantar, donde el artista demuestra su quejío y su capacidad de improvisación rítmica. Son las llamadas, «sevillanas para escuchar».

Un secreto para no perderse: Si alguna vez intentas bailarlas, recuerda que la clave está en los pies, pero la elegancia está en las manos. Y sobre todo: nunca, jamás, se baila solo la primera y se deja al compañero plantado. ¡Hay que terminar las cuatro!

Te ofrecemos a continuación un vídeo de un baile completo de sevillanas.

En cuanto al origen de la sevillana, es una mezcla de influencias que nos lleva de vuelta a la época de los Reyes Católicos. Aunque hoy las vemos como la esencia de Andalucía, sus antepasados vienen de más al norte.

Aquí tienes la «genealogía» de este estilo:

1. El antepasado: Las Seguidillas Castellanas

La base de la sevillana es la seguidilla, un baile y canto popular que se extendió por toda España en el siglo XV y XVI (especialmente por Castilla y La Mancha).

  • Eran composiciones de ritmo rápido y festivo que se usaban en celebraciones populares.
  • Cuando estas seguidillas bajaron hacia el sur, empezaron a empaparse del aire andaluz.

2. La «Sevillanización» (Siglos XVIII y XIX)

Con el tiempo, las seguidillas que se bailaban en Sevilla empezaron a diferenciarse de las de otras regiones. Se volvieron más elegantes, más lentas y, sobre todo, empezaron a absorber elementos del flamenco.

  • En el siglo XVIII se las conocía como «Seguidillas Sevillanas».
  • Poco a poco, el nombre se fue acortando hasta quedarse simplemente en «Sevillanas».

3. La Escuela Bolera

Un punto clave en su evolución fue la influencia de la Escuela Bolera de baile. Los maestros de baile del siglo XIX tomaron este baile popular y le añadieron técnica: la posición de los brazos, los giros y el uso de las castañuelas. Esto hizo que pasaran de ser un baile de «corral de vecinos» a un baile que se podía representar en teatros y salones.

4. La Exposición Iberoamericana de 1929

Si hubo un evento que «empaquetó» las sevillanas tal como las conocemos hoy, fue la Exposición de 1929 en Sevilla.

  • Se buscaba proyectar una imagen icónica de Andalucía al mundo.
  • La sevillana se convirtió en el baile bandera, estandarizando sus movimientos y su estructura en cuatro partes para que fuera más fácil de enseñar y exportar.

5. ¿Por qué cuatro coplas?

No siempre fueron cuatro. Antiguamente podían ser tres, cinco o incluso siete. Sin embargo, por una cuestión de métrica musical y para que el baile no fuera eterno ni demasiado corto, se estandarizó en el formato de cuatro, que permite contar una historia completa en cuatro «actos»: el encuentro, el enamoramiento, la pelea y la reconciliación.


Un dato curioso: ¿Sabías que no son solo de Sevilla?

Aunque Sevilla les dio el nombre y el estilo definitivo, existen variantes históricas muy famosas, como las Sevillanas de Lebrija (con un toque mucho más gitano y rítmico) o las Sevillanas Corraleras, que se cantaban en los patios de Triana y donde lo que importaba era la letra picaresca y el ritmo marcado con un mortero o una botella de anís.

En resumen: la sevillana es una seguidilla castellana que bajó al Guadalquivir, se puso un traje de flamenca y aprendió a tocar los palillos.

Aquí te dejamos un ejemplo de sevillana para escuchar:

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